GURE MIRARIA
EL VALOR DE LAS PALABRAS

14/06/2023

No nos suelen enseñar cómo acercarnos a alguien que acaba de sufrir una pérdida para acompañarle en esos minutos donde hay tanto dolor. Esto es algo que, en muchas ocasiones, se aprende observando. A continuación te voy a exponer unos ejemplos que seguro has escuchado alguna vez:

  • «Sé cómo te sientes». «Todo va a salir/estar bien». «Era la voluntad de Dios». «Era lo mejor». «Tienes que ser fuerte». «Si lloras tanto no le dejarás descansar en paz». «El tiempo lo cura todo». «Tienes/ puedes tener más hij@s». «Aún eres joven, encontrarás otra pareja». «Ahora está en un sitio mejor». «Bueno, ahora por lo menos ya no sufre»

Todas estas frases son muy comunes, pero si hacemos un ejercicio de reflexión y nos cuestionamos cómo podemos hacer sentir a la otra persona nos daremos cuenta de que, sin pretenderlo, hemos podido causar dolor, malestar, enfado, incomprensión… .También es importante evitar hacer comentarios o preguntas fuera de lugar o inapropiados tales como:

  • «¿Qué le pasó?». «¿Cómo sucedió?». «¿De qué murió?». «¿Pudiste despedirte?». «¿Dónde estabas?». «Es que no se cuidaba».

Perder a un ser querido es una de las experiencias más dolorosas que tenemos que vivir y cuando alguien cercano a nosotr@s pasa por esta situación lo que queremos es poder disminuir su dolor. Por eso, el propósito de esta publicación es que comprendamos que no se trata de encontrar las «palabras perfectas o mágicas», ni tampoco de decir las típicas frases hechas sin pensar. Tampoco se trata de hacer un interrogatorio o presionar, si la persona en cuestión quiere compartir contigo cómo ocurrió todo, lo hará. En cambio, lo que sí podemos hacer es mostrarle nuestra cercanía a la persona con afecto y ser empáticos al hablar:

  • «Lo siento mucho». «Lamento tu pérdida». «No encuentro las palabras adecuadas para expresar lo que siento». «Estoy aquí para ti». «Sé que no puedo saber por lo que estás pasando, pero estoy para lo que necesites». «Quiero ser un apoyo». «¿Cómo puedo ayudarte?»

Llegados a este punto de reflexión, tú que me lees y las habrás interiorizado o incluso las habrás dicho por la inercia del momento. No te juzgues, todo lo contrario, estás mostrando interés por mejorar en ello y te felicito. De hecho no te preocupes si alguna vez no sabes qué decir, no tienes porqué decir nada. Simplemente abraza a tu ser querido y hazle saber que estás ahí.

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