GURE MIRARIA
LA ALEGRÍA DE VIVIR

03/12/2023

La vida la etiquetamos como terrible, desalmada, injusta….cuando algo acontece que nos da un vuelco a la misma y nos hundimos en la oscuridad. Pero mientras la vida transcurre sin sobresaltos y nos levantamos de la cama bajo el techo de un hogar y con todas las comodidades, no acostumbramos a sentirnos afortunados, no agradecemos cada amanecer, no sonreímos a nadie que no conozcamos e incluso conociendo, la sonrisa parece ser un bien que debe ser guardado sólo para ocasiones excepcionales.

A menudo me encuentro en lugares donde voy a pedir algo, esto es, lugares de atención al público y me voy malhumorada por el trato tan nefasto que recibo. Y no lo digo como algo personal y que me ocurra a mí por ser yo, no. Es algo universalizado al menos en esta nuestra sociedad. Te reciben con cara de me estás molestando, pides algo que debe brindarte ese servicio y el gesto de la persona a la petición es casi como si te hubieras equivocado de lugar. Te hablan con poca educación y a veces ninguna e incluso dices Adios y ni te contestan.

Uno pues estos dos párrafos para llevarlos al sentido de la vida, a la alegría de vivir y en definitiva a vivir bien para morir bien. ¿Qué quiero decir con ésto?. Esos detalles diarios y rutinarios es un espejo de cómo vivimos nuestro día a día: agradecer vs. quejarse, acoger vs. espantar, escuchar con atención y cuidado vs inspirar desprecio.

A veces cuando nos enfermamos o personas queridas se enferman, nos llevamos las manos a la cabeza diciendo frases como «si es una persona sana, no bebe, no fuma, hace deporte». Y ¡cuidado! eso está muy bien y no lo cuestionaría jamás pero ¿somos conscientes de lo insano que es que en tu día a día te quejes, trates mal a las personas como si fuera lo más normal del mundo, etc, etc, etc….?.

No quiero alargarme más y diré mi conclusión: Cuidemos a los y las demás y me estaré cuidando yo. Y a ésto es a lo que yo también llamo salud. Una salud que se contagia, que dan ganas de imitar, de convertirla en una maravillosa rutina que además, hace un mundo mejor.

Y sí, para morir bien hay que vivir bien. Y vivir bien son todos esos pequeños detalles que cuidan y que me cuidan.

No dejemos pasar un día más sin ponernos en modo consciente para cambiar. Y me pongo en primera linea porque yo también tengo por mejorar y no quiero olvidarlo ningún día de mi vida.

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